jueves, 28 de julio de 2011

Elearning: Un nuevo reto docente








La Virtualidad ofrece la posibilidad de crear y poner en circulación un proceso educativo tan extenso y complejo como sea necesario. Acerca y mantiene al docente en contacto continuo con los estudiantes empleando una serie de recursos multimedia que la convierten en un poderoso y atractivo medio de comunicación que instruye e informa de acuerdo con unos objetivos previamente formulados.

La Modalidad Elearning reclama la preparación de la instrucción, tanto en lo que se refiere a la planificación como en la búsqueda y actualización de los contenidos que se van a exponer. Esta fase se basa en la formación remota del docente, es decir, todo el acervo de conocimientos que atesora y que le hacen conocedor de la materia y, en segundo lugar, en la formación continua que le permite estar al día, preparar nuevos contenidos y aumentar el background de conocimientos que posee.

Una vez documentados y establecidos los conocimientos que se van a impartir, el docente debe programar la forma como la que llevara a cabo el proceso. Es el momento de impartir virtualmente el contenido. Permite la inclusión de documentos formativos interconectados con cualquier grado de complejidad. Pueden ser recursos autónomos de formación, en el sentido de vehicular a través de ellas contenidos concretos con unos determinados objetivos formativos, o complementarios como apoyo a otro tipo de acciones y planteamientos didácticos.

El docente o tutor virtual, es entonces, debe ser un facilitador del proceso de enseñanza-aprendizaje, un mediador, un motivador, un dinamizador y un guía de las diferentes fuentes de información en un ambiente virtual. Un docente virtual debe poseer la capacidad de motivar, dinamizar los espacios comunitarios, valorar las contribuciones personales de los estudiantes, favorecer el trabajo en equipo y realizar un seguimiento personalizado de todos y cada uno de los participantes. El profesor virtual debe ajustarse al perfil de cada estudiante porque cada uno de ellos impone su propio ritmo de aprendizaje.

Un reto al Docente

La ruptura epistemológica de este siglo y del milenio y la influencia que esta ejerce en la evolución intelectual tienen una clara repercusión en los procesos de formación y profesionalización de los docentes. Este hecho hace que se planteen de un modo distinto tanto las funciones como las tareas que este profesional se verá obligado a desarrollar en los espacios educativos de este siglo tecnológico.

Se evidencia, cada vez con más claridad, que la información y el conocimiento ya no son dos elementos inherentes a la propia figura y profesión de los docentes sino externas a ellos. Una serie de herramientas, medios y recursos, básicamente tecnológicos, están asumiendo con demasiada rapidez la tarea de informadores y de depositarios del saber y del conocimiento. Los docentes deberán, pues, convertirse en transformadores de la educación mediante la utilización de estas herramientas tecnológicas.

Se intentará a continuación, en base a la gama de conocimientos adquirida en la formación del Programa Expertos en Proceso Elearning; indicar cuáles deben ser los roles y funciones que estos docentes deberán asumir en los entornos tecnológicos y algunas de las posibles repercusiones profesionales (tanto a nivel individual como a nivel grupal):

  • Fomentar la participación activa del estudiante en su proceso de aprendizaje. Donde este tenga que tomar decisiones sobre los contenidos que quiere aprender con base a sus necesidades específicas. Internet se muestra como un medio especialmente indicado para favorecer el aprendizaje significativo y activo, pues el discente debe tomar un papel predominantemente activo.
  • Favorecer la evaluación continua, con pruebas automáticas en las que los participantes reciben una valoración instantánea de sus respuestas y consejos cuando éstas sean erróneas. Dejando de lado la válidez de la prueba y la certificación final, el docente puede tener una evaluación continua de los resultados de cada uno de los estudiantes.
  • Introducir el tema para que el participante tenga una idea previa antes de poner a su disposición los materiales con los que va a elaborar aprendizaje. En definitiva, que le oriente sobre lo que ya sabe de la materia y, sobre todo, de lo que debe aprender.
  • Presentar todos los materiales de trabajo de forma organizada, para que tenga acceso sin dificultad.
  • Potenciar la reorganización de la estructura conceptual del estudiante favoreciendo el conflicto entre ideas ya adquiridas y una nueva estructura conceptual.
  • Favorecer los planteamientos y resolución de problemas mediante el trabajo colaborativo tanto en espacios formales como no formales e informales. Será necesario asumir nuevas formas de trabajo colaborativo teniendo en cuenta que nos estamos refiriendo a una colaboración no presencial marcada por las distancias geográficas y por los espacios virtuales.
  • Facilitar el aprendizaje. Las aulas virtuales y los entornos tecnológicos se centran más en el aprendizaje que en la enseñanza entendida en sentido clásico (transmisión de información y de contenidos).
  • Diagnosticar las necesidades académicas de los estudiantes, tanto para su formación como para la superación de los diferentes niveles educativos.
  • Ayudar al participante a seleccionar sus programas de formación en función de sus necesidades personales, académicas y profesionales (cuando llegue el momento).

En esta lista, de roles y funciones a desempeñar por el docente, se evidencia un reto transformador en el mismo puesto que está enmarcada dentro de una realidad educativa inmersa en continuos cambios, cambios acentuados esta última década por la irrupción casi masiva de la tecnología y que se ha visto desbordada con la generalización del uso de las redes telemáticas, tanto en el ámbito socioeconómico como en el educativo y personal. Ello ha supuesto la relativización del espacio, del tiempo y ha favorecido la creación de grupos que tienen como única característica común la necesidad, el deseo o la obligación de adquirir unos conocimientos, de comunicarse o sencillamente de interactuar en espacios telemáticos.

La formación inicial y permanente del docente en materia de tecnología es fundamental para garantizar su perfecta adecuación al Entorno Educativo Virtual en el cual deberán desarrollar su tarea docente, además de un buen conocimiento de base sobre el uso de algunas herramientas de software, proporcionarles también planes de formación, debido al rápido y permanente avance de la tecnología, ya que ello en fundamental para el Elearning.

A modo de conclusión, el docente debe estar formado y “entrenado” (aunque resulte, en abstracto, una expresión con una excesiva carga conductual) en el dominio de este nuevo espacio y de las herramientas tecnológicas que este integre para garantizar la eficacia del proceso. El hecho de estar acostumbrados a la presencialidad, en muchas ocasiones, convierte a la tecnología en un obstáculo más que en un facilitador de la tarea docente. Los ordenadores, las cámaras, los cables,... en definitiva, el no dominio del entorno hace que el docente se sienta incómodo y pierda, a menudo, los referentes habituales que se suelen utilizar cuando se está impartiendo una clase (el espacio, el tiempo, el material de la sala (sillas, mesas, pizarras, retroproyector,…), los discentes (frente a nosotros los docentes), el lenguaje verbal y no verbal, entre otros., deben cambiarse por otros referentes más relacionados con el proceso de Enseñanza Aprendizaje en los entornos virtuales como el proceso de planificación que con el espacio educativo (desde la perspectiva física) o como el proceso de aprendizaje de los propios participantes.

Exposición Profesional para Optar al Título de

Experto en Procesos Elearning

Promoción Centaurus de FATLA

Oscar Alexander Alvarado Blanco